TéCNICA FACIAL: TApPING JAPONÉS

Si pensamos que la belleza exterior y el cuidado de la piel, es completamente independiente a la belleza interior, a la salud mental y emocional, tienes que saber que todo está conectado. La forma en la que te sientes y lo que piensas, se refleja en tu cuerpo y en tu físico.

Si comes mal, duermes mal, no bebes suficente agua, tienes estrés, ansiedad, etc., es muy probable que lo veas reflejado en tu piel como un piel seca, opaca, a veces con acné u otras imperfecciones, incluso si tienes la mejor rutina de cuidado de la piel del mundo.

Para tratar de equilibrar un poco nuestra salud mental (aprovechando que el 10 de octubre se celebró el Día Mundial de la Salud Mental) y al mismo tiempo darle un apapacho a tu piel y un shot de rejuvenecimiento, te queremos presentar una técnica que va a cambiarte la vida: el tapping facial.

¿En qué consiste el tapping facial?

Hacer tapping en el rostro, o Técnicas de libertad emocional, es un método que consiste en usar las yemas de los dedos para tocar alternadamente (hacer tapping).

La filosofía detrás de esta técnica japonesa, afirma que existen ciertos puntos en el cuerpo y en este caso en el rostro, donde la energía se queda acumulada. Cuando esto pasa, aparecen los síntomas a manera de imperfecciones, fobias o trastornos emocionales. Para liberar esta energía, se debe activar mediante estos golpecitos.

No podemos asegurarte que efectivamente exista este tipo de energía acumulada, pero lo que sí podemos comprobar es que cuando se toca la piel, los nervios faciales se “despiertan”, y la sensación de golpeteo suave, delicado y constante, hace que estos nervios se relajen, lo que resulta una sensación de tranquilidad.

tapping facial

¿Para qué se utiliza esta técnica?

  1. Combate arrugas: Hacer tapping ayuda a que el músculo se relaje y no se tense, por lo que evita que estés constantemente marcando las líneas de expresión y arrugas.
  2. Es anti estrés: Tomarte unos minutos para hacerlo, te ayuda a reducir tus niveles de estrés y concentrarte en tu respiración. El disminuir el estrés tiene también beneficios que se reflejan en tu piel, ya que las hormonas del estrés descomponen el colágeno, responsable de la elasticidad y textura de la piel.
  3. Estimula la circulación sanguínea: Este mismo golpeteo resulta también en la estimulación de la circulación sanguínea, que también está relacionada con la producción de colágeno.
  4. Te ayuda a dormir: Al ayudarte a relajarte y a disminuir los niveles de estrés, te ayuda también a dormir más y mejor. Esto evidentemente tiene repercusiones positivas para tu piel y tu estado de ánimo.

¿Cómo se hace?

Aquí existen 2 técnicas y te sugerimos que pruebes ambas para que te quedes con la que más te gusta. Recuerda hacerlo con las manos limpias siempre.

La primera está un poco relacionada con la acupuntura pero sin la necesidad de agujas y consiste en tocar ciertas áreas de energía o puntos clave, en tu cabeza, rostro y clavículas.

Existen 7 puntos clave: 1- La parte superior de la cabeza, 2- El principio de la ceja, 3- El área donde terminan los ojos, 4- Debajo de los ojos, 5- Entre la nariz y el labio, 6- El mentón , 7- El principio de tus clavículas.

La segunda, se debe hacer alternando el dedo índice y el dedo medio, dando pequeños golpecitos en la piel siguiendo una especie de “circuito” a manera de masaje. Recuerda que la presión debe ser muy ligera y los movimientos deben ser rápidos.

Comienza entre las cejas, sigue en círculo por la frente y alrededor de la línea del cabello hasta las sienes. A continuación, pasa por la cuenca del ojo y sube por las cejas hasta las sienes nuevamente. Ve al centro de tu nariz, toca tus fosas nasales, recorre los pómulos y aterriza una vez más en las sienes. Pasa por tu labio superior hacia afuera y por tu labio inferior hasta rodear la mandíbula y llegar a las orejas. Repite pasando por el centro de la barbilla hacia las orejas. Por último, lleva tus dedos a los huesos de las clavículas y recórrelas hasta subir por el cuello.

Aprovecha el ejercicio para respirar profundamente varias veces hasta que sientas que estás relajada. Una vez que termines, sentirás el rostro calmado, pero terso.

Recuerda que las técnicas y productos que lees aquí, han sido elegidas, probadas y aprobadas por nosotras mismas, y como hemos tenido resultados con ellos, ¡pensamos que también puedes beneficiarte!